Nueve preguntas sobre los últimos doce meses. Se tarda unos dos minutos y el resultado sale al instante.
No se guarda nada y no se envía nada. Ni correo, ni registro, ni nadie llamándote después. Si dudas entre dos respuestas, elige la más alta: es la que suele acercarse más.
Las nueve preguntas siguen el PGSI (Problem Gambling Severity Index, Ferris y Wynne, 2001), el cuestionario de cribado que usan los estudios de prevalencia y los servicios públicos de salud en buena parte del mundo. Aquí está reescrito en castellano llano; el contenido de cada pregunta y la forma de puntuar son los del instrumento original.
Cada respuesta suma de 0 a 3 puntos: nunca 0, a veces 1, la mayoría de las veces 2, casi siempre 3. El total va de 0 a 27. Se leen cuatro tramos: 0 sin indicios, 1 y 2 riesgo bajo, de 3 a 7 riesgo moderado, y 8 o más riesgo alto.
Un cribado ordena una conversación, no la sustituye. El diagnóstico de trastorno de juego lo hace un profesional de la salud mental, con una entrevista y con tu historia delante. Una puntuación alta no significa que estés condenado, y una puntuación baja no significa que lo que te preocupa no exista.
El cuestionario mira el último año porque un problema de juego se reconoce por el patrón, no por un mal día. Si llevas meses sin apostar, responde por el último año en que sí lo hiciste; el resultado te dirá de dónde vienes, que también sirve.
Entonces este no es tu test. No se puede puntuar a alguien desde fuera: la mitad de las preguntas son sobre lo que esa persona siente, no sobre lo que hace. Lo que sí sirve en tu caso está en la parte para familiares.
Nada. No salen de tu teléfono, no hay que dar un correo para ver el resultado y no se envía nada a ningún servidor. Puedes cerrar la pestaña y no queda rastro.
Ni tratamientos a la venta, ni comisiones por derivarte a una clínica, ni dinero de operadores de juego. Tampoco publicidad de apuestas en ninguna página.
Si has pensado en hacerte daño, o sientes que no hay salida, habla con alguien ahora. Las tres líneas son gratuitas, anónimas y atienden a cualquier hora.
En otros países, busca la línea de salud mental de tu zona o los grupos de Jugadores Anónimos. La deuda se puede reconstruir. Tú no.